Vestidos con camisetas holgadas, shorts largos y zapatos brillantes, saltan a la cancha una veintena de niños sonrientes. Acuden a tiempo a su cita y por un rato el balón de futbol es su prioridad. Algunos sueñan que así será para siempre.


“Uh, para ser como Cristiano Ronaldo tendría que entrenar como diez años más”, asegura Diego, un niño que desde los tres hizo del balompié su pasión y encuentra en el ídolo del Real Madrid la inspiración para ser cada día mejor. Lo que no sabe Diego es que le espera un camino donde las convicciones personales, la corrupción e incluso pagar por jugar son algunos obstáculos para convertirse en futbolista profesional.


¿Cuál es el costo humano para llegar al debutar? Cuando los entrenamientos se amenizan con risas, palmadas y las derrotas se alivian con un abrazo grupal, el mundo luce noble, al alcance de quien pueda destinar al menos 7,500 pesos al año para alcanzar apenas un peldaño de muchos que hay que conseguir para que un día el sonido local anuncie la entrada al campo de un nuevo futbolista.


Apenas inician y el sacrificio es en gran medida de los padres, a veces cumplen la ilusión propia a través del hijo y corren del trabajo para no fallar al compromiso de los entrenamientos. Usan su tiempo de comida en asistir a los partidos y celebran cada gol.


Cuando crecen, el deseo se transforma en certezas y sólo unos cuantos, muy pocos, viven el debut. “Es difícil competir, los entrenadores a veces ya no son tan honestos porque te piden dinero para jugar y si no tienes para subir, es complicado”, comenta Sergio, de 14 años. A su corta edad ha experimentado de cerca la corrupción del futbol mexicano.


La esperanza de tener un sitio en la Primera División permanece, el esfuerzo, las horas de trabajo y el costo económico aumenta, pero aprenden que el sistema para llegar al éxito no va a cambiar de la noche a la mañana. “La gente que está ahí no se fija en cómo juegas, si no en cuánto puedes pagar. En todos lados es igual”, reconoce Sergio.




En el futbol, cuando tienes chance de volverte profesional, te tienes que convertir en hombre muy joven
Hernán Cristante




El objetivo comienza a tambalear por la vida normal de un adolescente: las fiestas, los amigos, el interés por tener novia. Ése es el primer filtro real del aspirante, estar dispuestos a dejarlo todo. “En el futbol, cuando tienes chance de volverte profesional, te tienes que convertir en hombre muy joven”, comenta Hernán Cristante, ex futbolista y coordinador de una escuela municipal en el Estado de México.


El riesgo de fracasar existe para cualquiera, pero el talento no es la única carta de presentación. “Hoy, lamentablemente, se juega más con la cabeza del chico y con la de los padres, se les ilusiona”, agrega Cristante. 


Ser paciente es obligatorio para la supervivencia, allí las risas se rezagan y cada minuto es vital en la competencia. Ganará el más apto, no por eso el mejor.


La inversión de aproximadamente 80 mil pesos, por diez años de preparación, para pisar el escalón más alto valdrá una vida dedicada al futbol, hasta que la pelota se detenga o el cuerpo diga no más. Los demás abandonarán el objetivo para tomar su sitio en la tribuna, si todavía quedan ganas.


El ciclo inicia una y otra vez, porque el balompié es un mercado de soñadores. Ahí caben los que aspiran a la fama y los millones, pero también en los que encuentran la diferencia en el amor por lo que hacen, cuando, como dice el ex arquero Cristante: “el sentido de sacrificio cambia, pasas a ser todo voluntad para llegar a ser lo que quieres”. 


Autor: Ana Cruz Manjarrez

Ilustrador: Jaza


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