Uruguay acaba de jugar su segundo partido en este Mundial y la neta, dejó mucho que desear. Ni siquiera con el poder ofensivo de sus killers, Cavani y Suárez, el gran medio campo y su férrea defensa, pudieron dar ese golpe de autoridad que los colocara como candidatos al título. 

En su debut contra Egipto, se vieron sorprendidos por unos faraones que salieron a demostrar que no iban a ser ningún flan. A los egipcios poco y nada les importó que los uruguayos salieran como favoritos; salieron a dejar todo en la cancha. Fue tal su esfuerzo, que aguantaron el empate a ceros casi todo el partido, hasta que un tiro de esquina rematado por Giménez acabó con sus ilusiones. La suerte jugó a favor de los celestes

Para su segundo partido, contra Arabia Saudita, uno hubiera pensado que se repondrían, que volveríamos a ver la garra charrúa, pero no, no fue así. Si contra Egipto se vieron mal, los árabes los dejaron en ridículo. Pese a no tener grandes figuras, supieron romper el esquema del Maestro Tabarez a base de corazón. Le llegaron a Muslera una y otra vez, pero su poca eficiencia de cara a la portería les pasó factura; se fueron en blanco. Nuevamente, Uruguay tiró de la suerte para sacar el resultado. Tuvo que ser nuevamente en un tiro de esquina donde vino el gol. El balón le cayó justo a un Luis Suárez que venía motivado por sus 100 partidos con la Selección para rematar de pierna izquierda para vencer al portero. Fuera de eso, los charrúas no pudieron hacer nada ante los de Pizzi. 

Uruguay ya amarró su pase a la siguiente ronda; únicamente les queda un partido. En la última jornada se van a medir a nada más y nada menos que la sorprendente Rusia con un Cheryshev en plan grande. Será un duelo de realidades distintas. Un grande sudamericano que vino a la baja en la Copa del Mundo ante una Selección Rusa por la que nadie daba nada y que su futbol los tiene en boca de todos. Si siguen jugando de la manera que lo han hecho, Rusia les dará una buena sacudida que los baje de su nube y confirme que Uruguay es sólo un espejismo en el Mundial