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Para los mexicanos el futbol es más que un deporte. La pasión, la emoción, la tensión, la alegría y la frustración son emociones que pocas aficiones como la nuestra sienten. Por lo general, este desborde de emociones ocurre cuando juega nuestro equipo de la Liga MX y se intensifica aún más cuando toca ver a la Selección. Pero se dice por ahí que el futbol no tiene fronteras.


Andrés Cornish y Javier Reynoso demuestran el por qué de esta frase. Ellos son un par de jóvenes mexicanos que fueron a Dinamarca a cursar materias de su carrera en Ingeniería en Desarrollo Sustentable. También son fanáticos del futbol y en una entrevista con juanfutbol contaron cómo se vive la Euro desde los ojos de un mexicano estando en un país que, además de ser participante, es una de las sedes del torneo.

 


Para ambos, la Euro 2020 es el primer torneo internacional de cualquier deporte al que asisten. A pesar de no tener referencias, Andrés cree que “el mundial es el mundial” y aunque es un sentimiento más intenso, esta competencia es lo mismo pero en Europa. Por algo considera es uno de los torneos de futbol que pondría en su Top-3. Esta Euro, sin embargo, tuvo un significado y un sentimiento diferente para él y Javier. 


Durante la entrevista, ninguno de los dos dudó en afirmar que este año la Euro les emocionaba más que cualquiera otra por el hecho de que iban a estar en Dinamarca durante el torneo. A pesar de no ser daneses, el hecho de estar en ahí tenía a los dos a tope, tanto que Andrés marcó todos los partidos en su calendario y la experiencia no decepcionó a ninguno con el “ambientazo” que se vive, según Javier.


ESTANDO ACÁ LO VIVES COMO EUROPEO Y ESTÁ INCREÍBLE
Andrés


LA VIBRA ES SÚPER DIFERENTE A LO QUE ESTAMOS ACOSTUMBRADOS
Javier


En los días de partido, la gente y la ciudad se transforman, cuentan estos cracks. Lugares como Nyhavn, uno de los sitios más históricos de Copenhague por su tradicional arquitectura y barcos del Siglo XVII, se convierten en punto de reunión donde la gente corea porras, genera emoción y se prepara para ir a ver el partido. Ya sea en un bar o en una de las FanZones instaladas en la ciudad la experiencia de vivir los partidos no se pierde, aún con la situación sanitaria por la pandemia del COVID-19. 


Afortunadamente, en Dinamarca han logrado controlar la pandemia y permitido que las cosas se sientan más “normales”. Las únicas diferencias son que para entrar a bares y FanZones los aficionados necesitan presentar una prueba negativa, la cual es gratis, o un CoronaPass que permite identificar a aquellos que ya se han vacunado. Aunque desde la percepción de Andrés y Javier, la organización es muy similar a lo que hubiera sido de no haber pandemia, gracias a que debido al manejo que le dieron en el país el ambiente se genera con la gente en los estadios, las FanZones, los bares y cualquier reunión en días de partido.


Fuera de recomendaciones de higiene generales, gracias a que gran parte de la población ya está vacunada y el manejo de la pandemia por parte de Dinamarca ha sido excelente, los partidos se viven con la misma emoción e intensidad que en un día cualquiera.


“Casi es inexistente el miedo de contagio, hay mucha confianza”, comenta Javier; mientras que Andrés afirma que “hay más pasión que miedo a contagiarse".


PRIMERO VA LA PASIÓN Y LUEGO EL MIEDO
Andrés


Con el ambiente y las condiciones aseguradas, la experiencia de Andrés y Javier durante los partidos es una que todos quisiéramos vivir. Ambos compraron la playera y varios distintivos para unirse al ambiente, y no tardaron en lograrlo. Tanto parecían daneses que la gente en las calles les dirigía gritos de apoyo en el idioma local, a lo que ellos simplemente podían contestar “Ja!” (sí en español) en señal de apoyo.


Eres uno más y te vuelves danés por 90 minutos. El futbol rompe barreras y lenguajes
Andrés


Los daneses los contagiaron a ambos y les hicieron vivir la Euro y los partidos como dos locales más. Pero para Andrés, no fueron sólo ellos quienes los influyeron: “nos contagiaron, pero nosotros a ellos también porque traemos vibra latina y cuando la combinas con futbol se vuelve un muy buen ambiente”. Las pruebas más evidentes son cuando los europeos les preguntaron “¿Por qué le van tanto a Dinamarca?” y que en un partido de España echaban más porras que los propios españoles.







El desvanecimiento de Christian Eriksen en el partido ante Finlandia, uno de los momentos más duros en la Euro, no podía quedar fuera de la conversación. Ese instante al minuto 43 del partido causó “un silencio total” en el Parken Stadion, en Downtown Copenhague -bar donde estaban viendo el partido- y en toda Dinamarca.


La angustia era evidente en el rostro de todos, describe Andrés, y la atención por ver qué pasaba provocó que todos dejaran de hablar, de comer, de tomar y en ningún momento quitaron su vista de la pantalla, salvo algunos que lloraban. “Estuvo muy feo, yo me preocupé muchísimo”, cuenta.


Afortunadamente la sensación cambió cuando se pudo ver que Eriksen estaba bien. La alegría regresó a todos y el espíritu se restauró de a poco en los aficionados. Pero era imposible librarse completamente del susto que acababa de invadir a todo un país. Aún así, la situación poco a poco se fue disipando con el pasar de las horas y la actualización de las noticias que afirmaban que el ‘10’ danés estaba despierto y bien.


Las muestras de apoyo y dedicatorias ayudaron a levantar el ánimo en los días siguientes. Andrés y Javier vieron junto con sus demás compatriotas temporales cómo la gente colgaba letreros y mensajes de sus balcones e iba al muro que colocaron en una de las FanZones para escribirle mensajes. El detalle más emotivo para los protagonistas de esta historia fue nada más y nada menos que en el mismo Downtown Copenhague durante el partido contra Bélgica. Una cosa fue ver en la tele cómo todo un estadio, incluyendo aficionados y jugadores, detuvieron un partido oficial para aplaudir en honor a Eriksen. Pero todavía más profundo, fue el sentimiento cuando todos en el bar se pusieron de pie para hacer lo propio. “Se sintió increíble”, describió Andrés. 



Hasta ahora la experiencia de Andrés y Javier haría a cualquiera querer vivirla, pero aún falta la cereza del pastel en esta historia. Además del ambiente, la emoción e ilusión del torneo y las tensiones vividas, restaba el último partido de la fase de grupos. No era un partido cualquiera, Dinamarca se jugaba todo, incluido el pase a octavos y la supervivencia en la Euro 2020. Ganar era una obligación pero además tenían que esperar una derrota de Finlandia ante Bélgica. El país y su gente se paralizó, y entre ellos, los mexicanos.


El ambiente era tenso y se sentía el nerviosismo sobre "qué va a pasar".  Pero esto no afectó el "ambientazo" que otra vez se sintió desde que se entonó el himno local. Finalmente cayeron los primeros goles del partido y los festejos se hicieron resonar por todo el bar. La tensión no se había liberado por completo porque Finlandia seguía empatando. Esta se intensificó aún más cuando al mismo tiempo Rusia anotó de penal y a Bélgica le anularon un gol, ambos factores amenazaban con tumbar el sueño danés.


Afortunadamente el miedo no duró mucho más y empezó la feria de goles. Tanto Bélgica anotó como Andreas Christensen metió un golazo que prácticamente sellaba el partido.  Con cada gol la locura se desataba en la gente, incluido Andrés, quien festejó como un danés más el tercer gol.  No mucho tiempo después Dinamarca selló su pase a octavos y el festejo continuó en la calle. Se formó un ambiente increíble y los mexicanos no se quedaron atrás y como era de esperarse fueron quienes iniciaron los festejos. Entre gritos, música, brincos continuó lo que Andrés describió como una "gran, gran noche".


 

"NOS PUSIMOS A BRINCAR Y HACER LOCURAS Y LOS DANES LE ENTRARON CON NOSOTROS; EMPEZAMOS EL AMBIENTE"

Andrés


La historia de Andrés y Javier es una muestra más de que la pasión y amor por el futbol no tiene fronteras. Ellos seguirán disfrutando del torneo y viviendo una experiencia para contar. Incluso Andrés compartió que ya tiene sus boletos para los cuartos de final en Roma y aunque ambos respondieron que a sus ojos Inglaterra o Francia ganarán la Euro, un buen resultado de Dinamarca les daría mucho gusto.


Con esta esta experiencia quién no querría vivir y disfrutar del futbol y la Euro como un local más. Y a ustedes juanáticos, ¿en qué país les gustaría “convertirse en uno más” y contagiarse de la emoción del futbol?

 







"Yo sí le voy a Dinamarca. Quieres que les vaya bien y el ambiente está tan padre que quieres que ganen para que continue" 


- Andrés



"Agarras cierto cariño después de vivir cinco meses aquí y sí te sientes danés; quieres que les vaya bien porque ha sido tu casa y la verdad ya es tu equipo"


- Javier


 







Autor: Sebastián Anaya

Editor: Carlos Pérez


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