Mikel Merino todavía recuerda el ruido, el humo y la sangre en el piso del autobús. Han pasado nueve años desde aquella tarde en Alemania, pero hay algo que sigue dando vueltas en su cabeza del campeón del Mundial 2026 con España: qué habría ocurrido si se sentaba en su lugar habitual.
El mediocampista del Arsenal reconstruyó aquel episodio en una emotiva carta publicada en The Players’ Tribune, donde confesó que estuvo muy cerca de perder la vida.
Las tres bombas que sorprendieron al Borussia Dortmund
El 11 de abril de 2017, un Mikel Merino de 20 años viajaba con sus compañeros del Borussia Dortmund rumbo al estadio, donde iban a enfrentar al Mónaco por los cuartos de final de la Champions League. Habían salido del hotel cuando tres explosivos detonaron junto al autobús.
Primero escuchó un estruendo que sacudió el vehículo hasta hacerlo sentir que podía volcar. Después apareció el humo, los gritos y la sangre que alcanzó a ver en el piso al mirar hacia atrás.
Marc Bartra resultó herido en una muñeca y fue trasladado al hospital, mientras el resto de sus compañeros intentaba entender lo que acababa de suceder.
Merino pasó parte de aquella noche esperando noticias de Bartra. Todavía desconocía un detalle del atentado que descubriría al día siguiente y que cambiaría para siempre su manera de recordar lo ocurrido.
El asiento que Mikel Merino dejó vacío antes del atentado
Alguien le contó dónde había terminado uno de los fragmentos de metralla: incrustado en el reposacabezas del asiento contiguo al de Bartra. Merino conocía perfectamente ese lugar porque era el que ocupaba de costumbre.
Aquella tarde, sin embargo, tenía las piernas cargadas y decidió sentarse más adelante, donde los respaldos podían reclinarse. Fue una decisión completamente espontánea, tomada por una simple cuestión de comodidad.

«Ese día, el asiento estaba vacío», escribió el futbolista. Nunca sabrá con certeza qué habría pasado si mantenía su rutina, aunque reconoció que aquel pequeño cambio «puede que me salvara la vida».
El recuerdo todavía lo acompaña y, después de todo lo que ha vivido, el campeón del Mundial 2026 mantiene una convicción: «Creo que tengo un ángel de la guarda».
La lesión que le hizo recordar aquel día y su camino al Mundial 2026
El atentado volvió a la memoria de Merino cuando una fractura poco habitual en el pie derecho amenazó con dejarlo fuera del Mundial 2026. Los médicos le pronosticaron seis meses de recuperación cuando faltaban apenas cuatro para el torneo.
Pasó dos meses con muletas y se sometió a una operación en la que le colocaron dos tornillos. Su esposa Lola, embarazada, tenía que ayudarlo incluso a subir las escaleras de casa.
Contra el sombrío pronóstico inicial, el oriundo de Pamplona logró recuperarse a tiempo para recibir la convocatoria al Mundial 2026 de Luis de la Fuente. Meses después terminó levantando la Copa del Mundo con España, tras disputar una final contra Argentina en la que un disparo de Lionel Messi le golpeó el rostro y lo dejó sin visión de un ojo durante los últimos minutos.
Al cerrar su carta, Mikel Merino dedicó unas palabras a sus padres, a su hijo Marco y a Lola, quien lo acompañó durante toda su recuperación: «Nunca me dejaste caer».

Datos clave
- Atentado: El autobús del Borussia Dortmund sufrió tres explosiones el 11 de abril de 2017.
- Cómo se salvó: Merino cambió de asiento por molestias en las piernas. Un fragmento de metralla terminó incrustado en el reposacabezas de su lugar habitual.
- Mundial 2026: Se recuperó de una grave fractura en el pie y consiguió el título con España.






