Por Arturo Castro

DIEGO MARADONA SIEMPRE SERÁ RECORDADO COMO UNO DE LOS MEJORES JUGADORES EN LA HISTORIA DEL FUTBOL

El legado de Maradona en todos los lugares en los que pisó siempre será eterno, y su paso por Barcelona, sin duda, siempre será recordada como una etapa que marcaría un antes y un después en su carrera. 

El Pelusa llegó a Barcelona el 4 de junio de 1982, en una operación de seis millones de euros, que en esos tiempos era una locura de dinero. Argentinos Jr. perdía a su figura, y si lo iba a hacer, sería por una muy buena lana.

El mejor jugador del mundo llegaba a Barcelona para llevar al equipo a lo más alto, el vestuario estaba completamente entregado a Diego, incluso el Camp Nou se llenaba media hora antes para ver sus tan famosos calentamientos. El genio mundial era rey en Barcelona.

Los goles y regates empezaron a enamorar a todos los aficionados, y a alucinar a sus rivales. La magia de Maradona era simplemente incontenible; desgraciadamente, una hepatitis le cortó el ritmo en su primer año como culé, y la grave lesión que le provoco Goikoetxea, en su segundo año, fueron claves para que Maradona no pudiera romperla como se esperaba en Barcelona. A pesar de todo, Maradona deslumbró en 58 partidos, marcando 38 goles, si hacemos un balance, marcaba un gol cada dos partidos. Una marca nada despreciable.

Desafortunadamente, Barcelona no solo significó su salto al mejor futbol del mundo, sino que fue el lugar donde la droga llegó a envenenar su vida. La vida nocturna en Barcelona es muy famosa, y malas amistades hicieron que Maradona cayera en los vicios, siendo el lugar donde la probó por primera vez.

Su paso por Barcelona sólo duró dos años, donde ganó una Copa del Rey, una Copa de la Liga y una Supercopa de España. El genio argentino donde se paraba ganaba, y no le bastaba mucho tiempo para dejar una huella imborrable en todos los aficionados.