Vergonzosa. Así podríamos definir la derrota de Argentina. Ni rastro de aquella Selección que llegara a la final hace ya cuatro años en Brasil. Se vieron muy mal ante una Croacia que se creció, en gran medida, por los constantes fallos del portero Willy Caballero

Willy cometió un error grosero, de esos que no se pueden creer de un futbolista profesional. Su defensa  le mandó un pase que no traía mayor peligro, pero Caballero terminó por levantar la bola para ponérsela a modo a un Rebic que se avivó para prenderla de volea y poner a la Albiceleste abajo en el marcador. 

28 minutos después, las miradas se pusieron sobre Willy, oootra vez. Después de unos cuantos regates, Modric se hizo un hueco para soltar un bombazo de pierna derecha. No hay que restarle mérito al crack del Madrid, pero pareciera que Caballero pudo haber hecho más, aunque sea mandarla a tiro de esquina, pero no, se vio lento en la reacción. 

Por último, ya en el tiempo agregado, cayó un pirulo más, y adivinen qué, otra vez Caballero estuvo en el ojo del huracán. Primero le llegaron con una facilidad increíble. Rakitic soltó un cañonazo que el portero supo desviar, pero para su mala suerte la bocha le quedó a otro del Madrid, a Kovacic. Willy, en lugar de intentar arrebatarle el balón sólo se quedó de rodillas, para que Mateo sólo se la tocara al del Barcelona y anotaran el gol que terminó de matar a Argentina con todo y su Messias

Después de esta exhibición tan pobre del segundo portero del Chelsea, ¿será que es momento de darle chance a Nahuel Guzmán