Por Alberto Álvarez

Vivir del costalazo no es fácil, cuando eres un ídolo de multitudes el dolor se vuelve más soportable; lo malo es cuando eres un desconocido que tiene que tragar tierra en cada lance, justo para honrar a estos héroes sin capa traemos una lista de los puertas que tuvieron su momento de fama.

El peque que no quiere estar en la portería

No hay en la vida algo más triste que recibir un gol de caño -se los dice un portero de barrio- todo el fin de semana pensarás que eres peor que el Chiquito Romero, ni la novia te quita ese amargo sabor de la derrota. 


Este nene lo sufrió y mostró su frustración con la posición mas difícil. La neta es fácil entenderlo, todos los que hemos tenido esa chamba nos ponemos así después del error. 

El entrenamiento más rudo

Seguro también tuviste a ese entrenador que te ponía a darle 20 vueltas a la cancha si no ibas al paso de tus compañeros de equipo. Eso no es nada comparado con el entrenamiento de estos pobres chavitos: fuego, lodo y otras ocurrencias para mejorar reflejos, atención, caídas y quitarles el miedo a la muerte. ¿Quién podría aguantar esos ejercicios?

El portero nato

Cuando traes el talento en los genes, nadie nunca te podrá criticar. Este morrito sabe que lo suyo, lo suyo, es que le griten ¡Portero!¡Portero! cada fin de semana.

El glotón

Wayne Shaw se volvió un portero icónico, no precisamente por sus atajadas, sino por el hecho de que en pleno partido, cual Godín a medio día en oficina, sacó de la chistera una tortita y le encajó todo el diente, momento épico captado por las cámaras y que al final se presumió podría haber sido una apuesta. 


Al final el Sutton United fue dominado de principio a fin por el Arsenal. A este seguro le gritaron ¡Tortero! 

El fan

Mathew Villaseñor acudió al Monarcas vs Cruz Azul con una peculiar playera con el número 13 y el nombre Sosa Jr dibujado con plumón en la espalda. Una foto del pequeño fan del uruguayo le llegó al portero de Morelia, quien no dudó en contactarlo por las redes sociales. El resultado es una historia con final feliz para todos.