A pesar de su juventud, Endrick convive diariamente con un nivel de exigencia que aplastaría a muchos veteranos.
Fue vendido por una cifra multimillonaria siendo apenas un adolescente, carga con las expectativas constantes de la afición del Real Madrid y tiene la obligación de rendir cada vez que se pone la camiseta de la Selección de Brasil.
Sin embargo, para el atacante sudamericano las presiones del deporte de élite no son suficientes para clasificar su vida como “difícil”.
Endrick explica por qué para él “no es difícil ser futbolista”
En una entrevista con el portal brasileño ge, Endrick no negó la existencia de la presión mediática y deportiva, pero decidió poner el foco en otro lado: “Tenemos una presión enorme, pero tenemos que estar agradecidos por lo que el futbol nos proporciona”, aseguró.
“No es difícil ser jugador. Sí, algunas cosas que pasan son difíciles, pero no podemos decir que es difícil ser jugador. Difícil es una persona que tiene que levantarse a las 5 de la mañana para ir a trabajar, trabajando de lunes a domingo”, explicó Endrick, al mejor estilo Efraín Juárez.
La dura infancia que marcó a Endrick y a su familia
Endrick creció en los alrededores de Brasilia. Desde muy chico entendió que el dinero era un tema de preocupación constante dentro de su casa. Aunque no le gusta que su historia se dramatice como la de un niño que no tenía absolutamente nada para comer, sí ha explicado que su familia vivía prácticamente al día, contando los billetes para cubrir las necesidades más básicas.
El punto de inflexión ocurrió cuando tenía diez años. Una tarde, encontró a su padre, Douglas, llorando por la agobiante situación económica. En ese instante, le hizo una promesa que marcaría su destino: algún día se convertiría en futbolista profesional y lograría sacarlos de esa realidad.
El camino hacia esa meta estuvo lleno de privaciones. Cuando Palmeiras lo incorporó a sus divisiones inferiores, Endrick se mudó a São Paulo acompañado únicamente por su madre, Cíntia. Douglas se quedó en Brasilia para mantener su empleo y enviarles el poco dinero que lograba reunir.

En la nueva ciudad, Cíntia dormía sobre un colchón en el piso, contaba las monedas para los pasajes y, en más de una ocasión, tuvo que pedir arroz prestado a sus vecinos para poder cenar.
Tiempo después, Douglas logró mudarse con ellos a São Paulo. Fue hasta las instalaciones de Palmeiras buscando cualquier oportunidad laboral y el club le ofreció un puesto en el equipo de limpieza. Durante tres años, se dedicó a recoger la basura del predio y limpiar los vestuarios del primer equipo. Mientras realizaba esas tareas, solía decirle a algunos jugadores consolidados que, algún día, su hijo estaría ocupando ese mismo lugar.
Del sacrificio de sus padres a jugar en el Real Madrid
Aquel niño que vio llorar a su padre cumplió su promesa mucho antes de lo presupuestado. Endrick debutó profesionalmente con el primer equipo de Palmeiras a los 16 años, se consolidó como la mayor aparición del futbol brasileño reciente y concretó su traspaso al Real Madrid.
Cuando el atacante merengue asegura que el verdadero esfuerzo es levantarse de madrugada para trabajar todos los días, no está repitiendo un discurso armado.
Datos clave
- Endrick afirmó que “no es difícil ser jugador” y comparó su realidad con la de quienes trabajan de lunes a domingo.
- El brasileño explicó que una de las mayores ventajas del futbol es poder cambiar la vida de su familia.
- Su madre atravesó fuertes dificultades económicas cuando lo acompañó a São Paulo durante su etapa formativa.
- Su padre trabajó tres años en el equipo de limpieza de Palmeiras mientras Endrick se desarrollaba en las inferiores.
- A los 10 años, Endrick prometió a su padre que se convertiría en futbolista para mejorar la situación de la familia.






