En el futbol hay historias de vida que van más allá de los logros deportivos en las canchas. Y hay quienes han tenido que pasar por complicadas pruebas no una, sino más veces. Y este parece ser el caso de un entrenador que dirigió a Cruz Azul y América, superó un secuestro y ahora ganó la batalla más importante contra el cáncer.
Rubén Omar Romano, DT de Cruz Azul y América, toca la campana
El nombre de Rubén Omar Romano quizá no suene mucho para los seguidores más jóvenes de Cruz Azul o América. Pero el entrenador tuvo un brillante paso por la Máquina, a la que sacó de problemas de descenso. Sin embargo, cuando mejor estaba el equipo, sufrió un dramático secuestro en México.
El entrenador fue rescatado después de esta traumática situación y continuó con su carrera. Aunque en los últimos años ya no se le ha visto dirigiendo en los banquillos, ahora volvió a ser noticia con un emotivo video en el que toca la campana tras vencer el cáncer de próstata.
En un clip compartido en redes sociales, se observa al DT, acompañado de su familia, acercarse a la campana de un hospital. La emoción lo invade y comienza a llorar, antes de que su esposa lo anime a tocar la campana.
Rubén Omar Romano realiza el ritual que hacen todas las personas que culminan satisfactoriamente su tratamiento contra el cáncer. Es un acto simbólico que significa que han ganado la batalla.
En el caso del entrenador, tras realizar este acto, se escuchan los aplausos de otros pacientes y personal que se encontraba en el lugar. Además, también recibe el abrazo de sus hijas, celebrando este emotivo momento.
“El sonido de esta campana representa mucho más que el final de un tratamiento, representa 35 días de valentía, 35 días de lucha, 35 días de fe, 35 días tomados de la mano”, fue el mensaje que su familia publicó en redes sociales.
Datos clave
- Rubén Omar Romano tocó la campana tras superar el cáncer de próstata.
- El entrenador argentino dirigió a Cruz Azul y América en su carrera técnica.
- El estratega completó 35 días de tratamiento contra el cáncer.






