La huelga de la UNAM y el exilio puma en Querétaro

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Por: Roberto Quintanar


1999 fue un año convulso para la Universidad Nacional Autónoma de México. La institución educativa más importante del país enfrentó una de las crisis más fuertes de su historia debido a un conflicto que devino en una huelga que golpeó sus cimientos y provocó una fuerte polarización en la sociedad y en la comunidad universitaria. 


Todo comenzó con la propuesta  de modificaciones al Reglamento General de Pagos (RGP) a cargo del entonces rector Francisco Barnés de Castro, quien trató de hacer obligatorios los pagos por servicios y aumentar las cuotas de inscripción a 680 pesos semestrales en licenciatura y 510 en bachillerato, poniendo en entredicho el concepto de gratuidad de la UNAM.


Al aprobarse estas reformas por parte del Consejo Universitario el día 15 de marzo, la Asamblea Estudiantil Universitaria acordó tras varias reuniones rechazar las modificaciones impulsadas por Barnés. Ante lo que los estudiantes consideraron poca voluntad de diálogo por parte de las autoridades, el 20 de abril estalló la huelga en la máxima casa de estudios y se consolidó el Consejo General de Huelga (CGH). Las instalaciones universitarias, entre ellas el Estadio Olímpico, fueron tomadas ese día. 


A partir de ese momento, los Pumas debieron buscar una casa temporal para poder desarrollar sus juegos como local. Ante la falta de alternativas, el sitio elegido fue la Corregidora de Querétaro. 


La mudanza llegó en un momento en que los auriazules atravesaban una crisis de resultados en el torneo de Verano 1999 y ya habían cambiando de timonel (Rafael Amador sustituyó al argentino Roberto Saporiti). Pese a los malos augurios, el movimiento pareció sentar bien a los Pumas, que cerraron dignamente el semestre ganando sus dos partidos en Querétaro frente a Monterrey y Cruz Azul.


La temporada fuera de casa continuó en el Invierno 1999, cuando el equipo mostró una terrible irregularidad. Pumas ganó tres encuentros, incluyendo una estrepitosa goleada de 6-0 al Santos Laguna, y perdió otros tantos jugando en ese feudo que a pesar del apoyo de su incondicional afición nunca sintieron suyo. Los universitarios no calificaron a la liguilla por segundo torneo consecutivo. 


Iniciado el 2000, la situación de la UNAM entraba en un punto de quiebre. El rector Barnés había renunciado a su cargo y la nueva autoridad era el ex secretario de Salud Juan Ramón de la Fuente. La polarización dentro del CGH entre moderados y ultras se hizo evidente tras las propuestas del nuevo rector: la realización de un plebiscito sobre la huelga y la derogación de las reformas al Reglamento General de Pagos, así como la realización de un Congreso Unviersitario. 


El resultado del plebiscito fue favorable a terminar la huelga, pero sus resultados y la realización del mismo fueron fuertemente cuestionado por el ala radical del CGH por no haber tomado en cuenta a la mayoría de la comunidad estudiantil ni haberse realizado públicamente el conteo de los votos. Pese a esto, algunas instalaciones tomadas por los moderados fueron entregadas en enero de ese año a las autoridades universitarias. 


La mañana del domingo 6 de febrero de 2000, el movimiento huelguista llegó a su fin. La Policía Federal Preventiva, por órdenes del presidente Ernesto Zedillo, tomó las instalaciones de la UNAM. Curiosamente, esa misma  tarde los Pumas fueron aplastados por el Toluca de Enrique Meza por 6-3 en Querétaro. 


Las opiniones encontradas por la intervención policial en la Universidad siguen siendo motivo de debate hasta la fecha; mientras algunos consideran que la entrega de las instalaciones era obligatoria tras el plebiscito, otros condenan la violación de la autonomía universitaria. 


El objetivo de derogar el nuevo reglamento de cuotas fue conseguido, pero la huelga dejó una huella profunda en la memoria estudiantil, sobre todo por la forma en que concluyó.


Pumas no volvió a su casa hasta el 5 de marzo, cuando la PFP ya había abandonado las instalaciones universitarias. Esa tarde, los auriazules finiquitaron a los Tecos por marcador de 2-1, siendo Horacio Sánchez y Jesús Olalde autores de los tantos del cuadro local, que por vez primera en más de un año era eso... el equipo local.

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